sábado, 27 de agosto de 2011

En estos días .....

El arte nos ha acompañado desde el inicio de este sueño de humanidad. Siempre ha sido nuestra esperanza en oscuros momentos, siempre ha sido nuestro baluarte en épocas de bello esplendor y en las cumbres del pensamiento. Siempre se está renovando. Siempre hay algo que decir, que juzgar, que desafiar, que recordar, siempre algo que crear. Ese pensamiento me es muy alentador en estos días. Basta sentir que hay un lugar para la imaginación en este mundo, para esa acción contestataria de luchar por un ideal común cuyo fin es embellecer, hablarnos, dejarnos en silencio. Este poema es una muestra de ello. Es de Vinicius de Moraes. Tiene una fuerza única. Y nos recuerde que no debemos olvidar a las oscuras horas del hombre. No debemos olvidar la infamia. No debemos dejar que NUNCA VUELVA A PASAR.

 La rosa de Hiroshima

Piensen en la criaturas
Mudas telepáticas
Piensen en las niñas
Ciegas inexactas
Piensen en las mujeres
Rotas alteradas
Piensen en las heridas
Como rosas cálidas
Pero ¡oh! no se olviden
De la rosa de la rosa
De la rosa de Hiroshima
La rosa hereditaria
La rosa radioactiva
Estúpida e inválida
La rosa con cirrosis
La anti-rosa atómica
Sin color sin perfume
Sin rosa sin nada.



Vinicius de Moraes


domingo, 21 de agosto de 2011

AHORA NOSOTROS



No puede haber un telón de acero que se cierna sobre nosotros. No puede haber políticas de estado que condenen a las migraciones del tercer mundo, no puede existir xenofobia  que nos excluya de ser ciudadanos del mundo. No es gratuito que se cierren las fronteras, no es gratuito un loco asesino noruego que dispara a los que no condenan lo extranjero, no es gratuito un loco español que agarre a golpes a sudacas en un metro, no es gratuita la estúpida idea de hacer un muro entre México y E.E.U. No puede ser que seamos excluidos. No puede ser que nos crean diferentes. No puede ser si somos un nuevo orden mundial. No puede ser si poco a poco el tercer mundo es la contracultura del primero. No puede ser si somos la mayoría. No puede ser porque dominamos en el mundo.
Y este es un proceso que bien se podría llamar sub-colonización. Toda una contracultura insertada en la base de todas las sociedades del primer mundo. Sus economías de primer nivel están sustentadas con nuestras economías locales y en proceso de crecimiento. Poco a poco,  y esto lo ilustro para el caso puntual de América Latina, la sub-colonización es una desarrollo físico y geográfico de expansión. No es necesario hablar inglés para vivir en Miami, o al sur de California, ni siquiera en Nueva York. No es necesario despegarse de nuestra cultura para vivir en los muchos barrios latinos de los Ángeles.  Son más de cuarenta de millones de latinos  que viven hoy en día en los E.E.U.U. La cultura latinoamericana se está insertando en la base de la sociedad norteamericana. Y nuestros códigos no son sus mismos códigos, nuestra idiosincrasia se filtra en sus modelos, nuestra manera de vivir y de entender el mundo es muy diferente a la de ellos. Venimos de una conexión brutal de dos mundos, de un sincretismo barroco e indígena y africano que chocó y se mezcló y se fusionó y se convirtió en un mestizaje. Ellos vienen de los padres peregrinos que trajeron al nuevo mundo una concepción europea de expansión y antropocentrismo. Somos diferentes. Pero sin importar esto, cada día llegamos más al norte, más a la última frontera del continente. Más a Canadá, más al fin del nuevo mundo. Es nuestra manera de convertirnos en imperio. Nuestra colonización cultural y económica proviene de la migración y no de la imposición del totalitarismo. Y digo que también es económica porque nuestra mano de obra sustenta todo un modelo de consumo, muchos de los trabajos que se hacen los inmigrantes no lo hacen los demás. Y esto es claramente visto en Europa, en un continente tan viejo, sin tantos jóvenes, la fuerza laboral del inmigrante, sea  latino, árabe,  africano, también es el sustento de un nivel producción y de consumo. Además allí se observa un efecto histórico muy interesante. Después de la colonización del amo blanco en todo el continente africano, después que se trazaran las fronteras desde ultramar, después que Francia, Inglaterra, Alemania, Holanda se dividieran Asia y África, creando mapas con escuadras, conformes a intereses económicos, a disponibilidad de recursos minerales, a yacimientos de petróleo, poco a poco ese mundo que recientemente se ha sacudido del colonialismo, se está rehaciendo naturalmente. Por esta razón caen los gobiernos africanos, son naciones jóvenes que pugnar por tener un protagonismo en este orden mundial,  son nuevos países, son estados que crecen de las cenizas,  son los no-alineados, que surgen como una nueva potencia política, cultural y económica.  Y de esto tenemos referencia muy frescas, Sudan del norte y Sudán del Sur, o acaso el mundial se Sudáfrica que mostró al mundo su importancia.
Todo esto es un síntoma que nos indica un camino a tomar. Una salida a este interrogante que bien escuché en voz de Diana Uribe. ¿Qué hacer con estos pueblos diferentes? ¿Qué hacer con las comunidades que no tienen cabida en los tratados internacionales? ¿Qué lugar tendrá el tercer mundo en el nuevo orden mundial? Todo nos lleva a una conciencia sobre el desarrollo. Sobre buscar oportunidades sobre las crisis. A abrir las fronteras y entender que lo diferentes que somos es lo más que nos puede  mantener unidos.